1. Entrar por compromiso
Nunca entres a una tanda solo porque te da pena decir que no. Si tu presupuesto está apretado, una obligación de pago fija puede desbalancear tus finanzas y hacerte quedar mal.
2. Pedir los últimos números para "ahorrar"
Financieramente, los últimos números son los menos convenientes. Debido a la inflación, el dinero que recibes al final vale un poco menos que el que diste al principio. Sin embargo, funcionan bien si lo ves estrictamente como un método de ahorro forzoso.
3. No preguntar las reglas de salida
¿Qué pasa si te quedas sin empleo a la mitad de la tanda? ¿Puedes traspasar tu número? ¿Hay penalización? Aclara esto antes de dar el primer pago.
4. Confiar ciegamente en desconocidos
Las "tandas de oficina" o vecinales pueden incluir gente que no conoces. Si no conoces al organizador ni a la mayoría de los participantes, el riesgo de fraude es alto.
5. Gastar el dinero antes de tenerlo
Muchos se endeudan contando con que "en la quincena me toca la tanda". Si hay un retraso en los pagos de los demás, te quedarás colgado con tu deuda. Usa el dinero de la tanda para metas o emergencias, no para tapar hoyos financieros urgentes.